Vamos a sincerarnos
Vamos a sincerarnos por qué he llegado a la conclusión que será lo mejor. Escribir ha sido durante mucho tiempo una manera de sincerarme conmigo misma, de expresar aquello que no he podido decir en voz alta. Tal vez no lo he hecho en este blog, sinó cuál es la razón de su abandono ¿verdad?
Vamos a sincerarnos, vamos a dejar las cosas claras de una vez por todas. Digámoslo de una vez por todas, digamos que vivo en un estado constante de angustia, que hay algo que me remueve por dentro, que se me queda clavado en el pecho y en la garganta y ya no sé a qué se debe.
Vamos a sincerarnos, vivmos en un mundo totalmente injusto, no es una novedad, lo sé, pero he tenido suerte hasta ahora, no me ha tocado recibir de tan cerca como en este momento. Mi amiga, mi compañera de piso no ha encontrado otra solución a nuestros problemas a sus problemas con mi madre que amenazarla de manera pueril, sin tener en cuenta el daño que podría hacer a gente que no tenía nada que ver. He visto la parte más hipócrita de una persona que predica el buenrollismo, que dice intentar hacer de éste un mundo mejor y luego no lo aplica en sus relaciones personales. Pero no os preocupéis que las consecuencias para ella son 0, se ha ido a vivir con la que yo consideraba mi mejor amiga y que me ha dejado en la estacada, que no ha sido capaz ni siquiera de hablar conmigo y a la que supongo le dará lo mismo que yo desaparezca de su vida. La que se queda sin salir en las quedadas conjuntas soy yo.
Vamos a sincerarnos, el país se va a la mierda. Nos recortan en educación ¿Quién quiere que sus hijos entren en un sistema educativo tan deficitário? Yo no. Nos recortan en sanidad, a partir de ahora tendré que valorar lo mal que me encuentro antes de tomar algo, no hay problema, soy joven, mis defensas son fuertes, ya pasará el virus ¿verdad? Pero espero estar fuera antes de llegar a una edad en la que no me pueda permitir comprar medicamentos. Nos recortan en derechos civiles ¿Quién quiere vivir en un país dónde hubieran pegado y detenido a Gahndi por su resistencia pacífica? Yo no. Hablemos de violencia, hablemos de la violencia que infrije el estado a los ciudadanos cuando rescata a los bancos que hechan a la gente de sus casas, hablemos de la violencia que se permite en los metros con publicidad auditiva o visual que yo no he decidido escuchar o ver, hablemos de la violencia de una “democracia” que tan sólo nos permite votar una vez cada cuatro años y le adjudica un poder absoluto al partido ganador al que no le importará la expresión del pueblo de ningún tipo, ni siquiera manifestaciones o huelgas. Sinceramente y sin querer justificar ningún tipo de violencia, me da igual que rompan el cristal de un centro comercial que al día siguiente ya han reparado o que quemen un local de una cadena multinacional que compra sus productos al tercer mundo olvidándose del comercio justo o de las condiciones en la que están hechos sus productos y que luego abusa de sus trabajadores pagando unos sueldos ínfimos y que a la semana siguiente está en pleno funcionamiento. Señores, me da absolutamente lo mismo.
Estamos acojonados, aterrorizados por los mercados y por el Estado.
Vamos a sincerarnos, me quedan unos meses de responsabilidades que debo atender. Pero vivr para trabajar, con dos trabajos, saliendo de casa a las 9 de la mañana y llegando a las 9 de la noche no me llena. No me hace disfrutar de la vida, ni siquiera puedo permitirme salir a comer o cenar fuera. Todos estamos igual o peor, mucho peor, hay montones de gente que se encuentra en situaciones que ni siquiera puedo imaginar. Pero os voy a decir algo:
A la mierda! – citando al mejor político que ha tenido el país: Labordeta. Vamos a sincerarnos, no creo que un día al levantar la vista veamos una tierra llamada libertad. Creo que el rumbo que seguimos es el de que un día nos levantaremos en una tierra que consideraremos una prisión y que tendrá unos barrotes más altos y más gordos que los que ya hay a nuestro alrededor.
Vamos a sincerarnos, marchar del país es huir, es abandonar la lucha, dejar a los que queremos y a los que no conocemos atrás. Dejar de pensar en el bien común y ser egoístas. Pero señores, yo no creo que me pueda quedar.
Sinceramente,
L.
Literatura
Curioso que aparezca por aquí ¿verdad? Todo tiene una explicación: Acabo de salir de clase de Periodismo Literario, una clase de esas en las que no te das cuenta de la hora que es, en la que te sientas a escuchar al profesor embobada escuchando y reteniendo cada una de las ideas planteadas y cuando sales de una clase así, sales inspirada, con ganas de hacer cosas, de escribir, de discutir con alguien sobre la clase, de seguir aprendiendo. Es una pena que ésto sea una efecto estraño en la universidad, pero así es. Normalmente sólo te quieres ir lo antes posible a hacer cualquier otra cosa, sobretodo si es totalmente opuesto a lo que llevas aguantando durante una larguísima hora y media.
Aunque la clase ha sido muy estimulante, aún no he podido inspirarme para el Nanowrimo de este año, quiero hacerlo, pero no tengo historia aún y me estoy empezando a preocupar. ¿Alguna idea por aquí?
Clot
Un cigarro por aquí y otro por allí. Música de fondo, eh, temazo chicas. Podemos hablar de twitter, de rondar, de las discomóvil, de nuestro verano, de la universidad, de California, de Turquía. Espera, espera ¿No has visto Malviviendo? ¿Sólo cuatro capítulos? Podríamos ver alguno. Vaya, ya vamos por el noveno. ¿Alguien se acuerda de lo que hemos cenado? Ah sí, los espaguetis. Es verdad, los tomates de la huerta ¿Por qué les hemos puesto el aceite del atún? Ya, daba palo levantarse.
Fragmentos de conversaciones. Espera, para, para que lo escribo en la libreta:
- Twitter en el ordenador me parece artificial
(apunte pedante de la noche)
- Ai, me he resbalado
- Te has reído hacia abajo
- El otro día dos chicos me dijeron que Holanda era como Cataluña y yo les contesté: Sí, en los dos sitios gobierna la ultraderecha. No se lo tomaron bien.
- ¿De qué te ríes?
- De la aleatoriedad
- Ah.
- ¿Te parece poco?
Eh, gran frase de El Negro, esta también me la apunto: “El amor se respira en el aire y el aire huele a hierba”.
Va, vamos a ver una peli. Bueno, yo creo que me voy a dormir. Yo también. A mí no me dejéis aquí que me duermo en el sofá teniendo una cama al lado.
—
¿Buenos días? Vamos a poner música mañanera, a ver si así despiertan. Será mejor que vayamos a por café que si no aquí no se despierta nadie. Y en una misma manzana podemos sacar dinero, comprar comida y tabaco. Resumen del día: dos barras de pan, tres cajetillas de tabaco y dos cafeteras. Y parece que nunca se acabarán los temas de conversación.
Podríamos vivir sin horarios durante un año. Las tres en un piso. ¿Lo hacemos? El año que viene acabamos la carrera y al siguiente vamos a vivir juntas. Pero tiene que ser en otro país. Claro. ¿Turquía? Sí, a Estambul, la ciudad sin horarios, dónde nos podemos cortar el pelo a las 2 de la mañana. Vale, va. Y trabajamos de profes de español. Pero tenemos que viajar a Síria. Y al Líbano. ¿Pero lo vamos a hacer de verdad? Sí. Pues empecemos a prepararnos. Tenemos que mirar pelis turcas.
Va quédate a comer. ¿Otro café? Tendríamos que ir a estudiar, ¿miramos el último capítulo de Malviviendo y luego nos ponemos? L. siempre que quedo estudiando contigo me veo la temporada entera de una serie. Pero siempre son buenas.
Bueno vamos a estudiar un rato.
- En realidad el mundo es muy simple
- Somos las personas las que lo complicamos
- Son las estructuras, pero en realidad, el mundo es simple
Amor verdadero
Le conocí cuando era bastante joven y la atracción fue inmediata, pero iba conociendo a otros y todo lo que me rodeaba era tan nuevo y excitante que en el momento no lo supe valorar. El segundo encuentro fue clave, me di cuenta cuánto me gustaba, pero no quería tener una relación tan seria tan pronto, quería conocer a otros que me gustaran y de los que también podría enamorarme como lo había hecho de él. Así que me alejé una vez más.
Pero ahora que nos hemos reencontrado de nuevo ya no puedo hacer otra cosa que reconocer que estoy enamorada de los libros de Paul Auster.
Me han gustado todos los que he leído, no puedo encontrarle defectos. Echo de menos su escritura y ésas historias rocambolescas en otros libros, hasta busco leer autores parecidos. Sé que no puedo leerle sólo a él, no hay suficientes libros, pero puedo reconocer y confesar mi amor.
Siempre esperaré encontrarle en mi escritorio, en mi mesita de noche y en los bolsos de viaje.
Solos de batería
Levántate! Son las siete de la mañana, ¿no oyes el despertador? pip………..pip………..pip si no te levantas ahora te recuerdo que el sonido va in cerscendo pip…pip…pip un ratito más… pipipipipi vale, vale. Ya es de día, una de las pocas ventajas de leventarse temprano en verano, como mínimo ves el sol. Enciendes la radio, te preparas el desayuno, y tomas café. Ay si no fuera por el café, no habría manera de pasar la mañana. Vas en cámara lenta unos minutos más y luego la cafeína sube por tus venas y todo se acelera. Empieza a sonar Mardy Bum o Brainstorm, no importa, los solos de batería te acompañan.
Vas a trabajar, aprovechas el viaje para leer, ahora estás con una novela de Paul Auster que estás devorando en apenas unos días, frases cortas, punto, coma. En el camino al trabajo te fumas un cigarro, la dosis de nicotina necesaria para la mañana. Un, dos, siempre vas justa, así que toca acelerar el paso. Después de trabajar nunca tienes una tarde libre, has quedado con Clara, con Izar, con Anaïs. Luego llega el fin de semana, no hay momento para el descanso, el viernes has salido, has bebido, has mordido, has bailado y has acabado prácticamente muerta, pero al día siguiente tu madre te despierta ¿No lo recuerdas? Hoy tienes hora a la peluquería, vas, vuelves, comes, vuelves a salir, habías quedado a tomar un café, deriva en cervezas y te vuelven a llamar ¿oye salimos, no? Pues claro que salimos. ¿Para qué descansar? ¿No habíamos quedado que la vida son cuatro días? Y al día siguiente ya es domingo, así que no te puedes quedar en casa, mañana ya estarás encerrada en la oficina otra vez. LLegas a la hora de cenar, estás un rato más despierta, en el ordenador, vas a dormir. Pip…pip…pip
Cuando suena el solo de batería siempre subo el volumen, lo pongo en repeat y lo escucho una y otra vez.
Cómo hemos cambiado
Mientras leo el último post de La Trasnochada, me acuerdo de mis miedos e inseguridades al volver de Erasmus. Yo había cambiado, pero mi alrededor, el que esperaba encontrar exactamente igual, aún más y me sentía más perdida que en esa lejana ciudad alemana en la que había vivido seis meses. Pero ahora, fijando la vista hacia atrás me doy cuenta que este año he cambiado mucho más, mucho mejor, estamos ya a final de curso y soy una persona muy diferente a la que empezó en setiembre. La música, la ropa, las fiestas, hasta los amigos han cambiado, la gran mayoría han estado de Erasmus y a penas las he visto en un año, un gran shock teniendo en cuenta que estaba acostumbrada a verlas cada día. Y las rutinas se han transformado tanto, que cuando vuelvan mis queridas Erasmus, el alrededor habrá cambiado incluso más que ellas.
No tengáis miedo, el cambio es una de las mejores cosas que nos puede pasar. Y supongo que no hace falta que os lo diga, pero tengo unas ganas locas de veros a todas, quiero que me volváis a conocer, os presento a L. 2.0.
Me reconoceréis sin problema, aún hay esa parte de mí que no se entiende si no se os conoce a vosotras.

Comentarios recientes